Parece un personaje del inolvidable Cuerda, con la salvedad de que a Joaquín Tapioles, cada vez que amanece, la noche le sabe a poco. Este pastor zamorano se ha construido un observatorio astronómico junto al establo donde guarda el rebaño y desde el que colabora con la NASA. Ahora se ha montado un nuevo telescopio con piezas importadas de China y Alemania. Está convencido de que hay algún tipo de vida extraterrestre y que pronto darán con ella. No lo dice, pero esa podría ser la madre del cordero:

 

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